De Morondanga: esquina con encanto

De Morondanga tiene de su nombre solo el tamaño. En la mismísima esquina de Charrúa y Cassinoni un silloncito de madera blanco con una mesa baja reciben desde la vereda a quien quiera acercarse a disfrutar de una comida de manera relajada.

No hay una carta fija. Cada día se ofrece un menú y rotan sandwiches, tartas y ensaladas, así que de estas últimas siempre algo vegano se puede armar. Martina —la cheff— no era ajena al concepto, y aunque nos confesó que no tenía ni idea de cómo cocinar sin productos animales (“al menos queso le pongo”), inmediatamente se mostró dispuesta a prepararnos algo especial.A pesar de advertirnos que iba a demorar un poco, no fue tan así. Unos 20 minutos después teníamos dos platos de tallarines de sémola con cebolla colorada, zapallito y un toquecito de chile, y una gran ensalada de tomate, lechuga, cebolla, manzana roja, alcaparras y semillas de sésamo negro. De tomar pedimos un jugo de naranja (una lástima que fuera de caja; por la propuesta del lugar esperábamos jugos naturales) y un agua sin gas.

Sin un gran despliegue de ingredientes y condimentos Martina se las arregló para cocinarnos unos tallarines muy ricos y una ensalada con productos frescos y muy bien condimentada. Nos gustó mucho el toque diferente: manzana roja, alcaparras, sésamo negro; un poco de riesgo para salir de lo clásico. Postre no pudimos comer; tenían una tarta de manzana, obviamente hecha con manteca, y Martina nos comentó que solía hacer helados caseros de frutas con yogur. Le sugerimos pensar en alguna alternativa para una próxima vez.De Morondanga quizá no es la primera opción en la que pensaríamos si saliéramos a comer afuera, simplemente porque no hay variedad de platos veganos. Sin embargo, volveríamos. Por la onda, por la charla que se generó posalmuerzo, porque más importante que tener dos o tres opciones para comer es ir a un lugar en el que sobra disposición y buena vibra.

Además, estuvo muy bien de precio: $ 295 (US$ 15) por dos platos principales + dos bebidas. ¿Qué tal?
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De Morondanga
Chaná y Cassinoni – Montevideo
Martes a domingo mediodía y noche

5 caramelitos para “De Morondanga: esquina con encanto

  1. Jimena

    Hoy conocí Demorondanga y quedé fascinada con Martina,con su propuesta, con el disfrute que se siente en el aire, y la comida deli!!!! Abundante y en precio a la vez. Y es gracioso, lo primero que pensé al irme fue decirles a ustedes que hicieran un post sobre este lugar! Y voilá! Ya existía! Saludos!!!

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