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Biobar: orgánico gourmet

Nota 1: Este blog lo hacemos entre dos personas, Maggie, que se encarga de la parte escrita, y yo, Noel, que me encargo de las fotos y la parte gráfica. Hoy para variar un poco decidimos darles la vuelta a los roles, así que me tocó escribir y a Maggie le tocaron las fotos :) Yo creo que ella lo hizo bastante bien (aunque todavía le tiene un poco de miedo a la cámara).

Esta vez fuimos a un restaurante que abrió hace poquito, el dato nos lo pasaron varias personas, se trata de Biobar en Plaza Cagancha. Es parte del Hotel Balmoral, pero tiene entrada independiente.DSC_9123
La propuesta según sus propias palabras es de “platos sanos y diferentes […] elaborados con productos naturales, de granja, orgánicos, para redescubrir sabores perdidos”; agregaría también que, además de saludable, es un lugar coqueto. Suelo medir el nivel de coquetería  proporcionalmente a la cantidad de copas que tiene la mesa, y éstas tenían tres copas por persona, así que hagan la cuenta.DSC_9134Para nuestra sorpresa y alegría la mayor parte de la carta es vegetariana (¡más bien vegana!), yo diría un 70% de sus platos. Con los postres no hemos tenido tanta suerte, aunque no dudamos que en un futuro modifiquen o amplíen su carta.DSC_9142Siempre es una alegría tener tanto para elegir y además saber que todo está hecho con productos frescos y orgánicos. Antes de decidirnos nos trajeron dos croquetitas de papa y mijo que eran una delicia, bien suavecitas. Maggie eligió como entrada zucchinis y zanahorias laminadas al natural, frutas de estación, seitán y vinagreta mediterránea. Lo comimos primero por los ojos, la presentación fue impecable. El seitán es algo difícil de lograr, hay mil variables y por suerte este estaba muy bien hecho y bien condimentado. Yo tomé la sopa del día, que era de zanahorias,  a pesar de que estaba rica me pareció que estaba un poco líquida de más.DSC_9148Acompañamos la comida, como siempre, con jugos: uno de piña, apio y perejil y otro de menta, pepino y manzana. Los dos estaban ricos, pero en comparación el segundo nos gustó mucho más. Los jugos son algo a destacar, hay seis opciones bien interesantes.DSC_9141Para plato principal Maggie eligió raviolones rellenos de zanahoria, albahaca y jengibre con salsa de frutos rojos. Nos pareció muy original la propuesta y definitivamente ganan puntos por eso. La pasta estaba muy rica, pero (y largando esta opinión me siento como si estuviera jugando a ser parte del jurado de Top Cheff) no creo que la combinación de pasta y frutos rojos sea la más acertada. Ya sea porque los frutos me hacen acordar mucho a un postre o porque simplemente lo ácido de la salsa no complementaba los sabores de la pasta… de cualquier forma, repito, la pasta estaba muy rica, y siempre está bueno encontrar chefs que se animen a hacer cosas diferentes.DSC_9162Yo comí hamburguesas de lentejas con salsa de zanahoria y jengibre con arroz integral. Un plato simple pero presentado de una forma hermosa, como todos los platos que vimos.

DSC_9158De postre pedimos unos brochets de frutas con coulis frutal. De vuelta una presentación divina. Nos quedamos muy contentas al ver que también tienen desayunos, con opciones como un batido de almendras y banana y leche de almendras con coco.DSC_9171En resumen nos quedamos bastante felices y sorprendidas de encontrar una propuesta así, con tantas opciones veganas (¡la mayoría!), con una presentación de los platos tan cuidados y una mirada tan atenta a los ingredientes. A mi gusto los sabores no fueron tan buenos como la presentación, pero nos queda bastante por probar y mucho camino por recorrer.

El total por dos entradas + dos platos + dos bebidas + un postre fue de $ 1.150 (U$S 53).

Biobar / Sabor Natural
Plaza Cagancha 1126 – Montevideo
2902 2393
Lunes a domingos de 9.00 a 17.00
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Nota 2: Salió un artículo en el diario El País que habla de este restaurante como uno “ecológico”, lo cual me parece una buena excusa para tocar el tema de la relación entre ecología y la alimentación, que para mi sorpresa nunca se toca, ¡Y se debería hacer!

El impacto que tenemos en el mundo con nuestras decisiones diarias, como por ejemplo, qué comemos, es mucho más grande de lo que cree la mayoría. Para dar un ejemplo, la ganadería genera más gases invernaderos que todos los autos del mundo juntos.

Para quien quiere ahondar en el tema, existe el libro “Comerse el mundo”, que es de las pocas cosas escritas en español al respecto; en inglés hay muchísima más información, como este artículo de la Vegan Society sobre “cómo tu dieta puede cambiar el mundo”.