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[Por el mundo] Chile

Thaís estuvo de viaje y comparte sus experiencias con nosotros! En esta oportunidad su paso por Chile con una linda reseña, disfruten!

Thaís

Ustedes imaginarán que al viajar una prefiere estar relajada, hacer un viaje sin preocupaciones y con todo el tiempo del mundo para hacer todos los recorridos que prefiera hacer! Para mi, fue un viaje diferente, fue un viaje de pura experiencia y aprendizaje.

Me vine a Chile a dar unos talleres de pastelería vegana y en esas corridas, me di el espacio para almorzar en un lugar increíble llamado:

Aldea Nativa

Aldea Nativa es un restaurant/bistro/ almacén que trata sólo con productos orgánicos y naturales. Localizado en la calle Tobalaba, es un espacio donde comer sano y gourmet van de la mano.

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Lo primero que les puedo recomendar es su ceviche de cochayuyo. El cochayuyo es un alga firme, que es muy común en esta zona de Chile. Este cebiche con cilantro, limón, cebolla colorada, tomate, y mucha, mucha palta le aportó una frescura impresionante al almuerzo.  Tenía un increíble balance de acidez, textura y frescura.  Super recomendable.

Seguimos con pizza! Su pizza posee masa integral con masa madre, queso fermentado de aceite de coco y toppings a elección. En esa ocasión pedimos de berenjena y zuchinni y champiñones. La pizza era finita, tenía salsa de tomates orgánicos, y un auténtico queso de muzzarella vegana, con hilos y todo!

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Por último, pedimos una hamburguesa de porotos negros cremosos, acompañado con guacamole, maíz orgánico, una vinagreta de pimientos y mix de verdes, todo en pan sin gluten, tostado. Estaba increíble, super abundante y directo a partirse la boca!

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Luego de habernos empachado de tantas delicias, quisimos la revancha todavía y seguimos con un cheesecake de crema vegetal y frutos rojos y un brownie de cacao amargo.

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El cheesecake estaba cremoso y la masa tenía humedad perfecta. El sabor dulce estaba balanceado a medida y con ricos pedazos de frambuesas y arándanos. En cambio en cuanto al brownie, se que he probado mejores! Un tema de humedad y desbalance de dulzor fue lo que me hizo dudar, pero la porción como todo lo demás era abundante.

Acompañamos todo esto con kombucha, una bebida fermentada burbujeante, exquisita. Una a base de frutos rojos y otra de maki.

Su pagina web es esta http://www.aldeanativa.cl/ y pueden encontrar todos los datos para llegar hasta ahí!

[Por el mundo] Berlín – Parte 2

Berlín es simplemente el paraíso para los veganos (ya lo dijimos en la Parte 1). Hace unos años tuve la oportunidad de visitarlo y fue maravilloso encontrar tantas opciones no solo veganas sino orgánicas. Ahora varios años después la tendencia sigue creciendo, y no tiene ganas de parar.

Según el sitio Happy Cow, en Berlín, una ciudad de 3.3 millones de habitantes, existen más de 40 restaurantes veganos, alrededor de 80 vegetarianos, 120 marcados como “veg friendly” y más de 80 tiendas especializadas. Eso significa que podrías ir a comer más de dos veces por semana afuera y por un año jamás repetirías un lugar.Captura de pantalla 2015-08-13 a la(s) 11.21.01Con la ayuda de Cathy (una amiga alemana que no solo nos hospedó sino que nos prestó bicis para movernos como verdaderos locales por la ciudad), pude conocer varios lugares veganos, pero pasé pocos días y me quedó una larga lista de pendientes.

Lo bueno de tener mucha oferta es que eventualmente se va diversificando. Así existen restaurantes súper elegantes, otros de comida rápida, otros donde venden todo orgánico y otros como muestro más abajo donde toda su carta son cosas que se sirven en un bowl.

1. Yoyo foodworld. Gärtnerstraße 27.
s_4934Este lugar ya lo habíamos comentado un poco en el post anterior. Hamburguesas, wraps, pizzas, todo en versión vegana. Creo que tienen la versión vegana de la carne que quieras, desde calamares hasta panceta. También quesos, claro. Recomendado para los amantes del fast food. Los precios también son bastante amigables.

2. Die Leckereienfabrik. Gustav-Müller-Straße 15.s_4861Esta es una cafetería vegana chiquita y un poco perdida pero que vende postres típicos alemanes pero en versión vegana. El lugar no impresiona mucho, pero los postres que probamos eran increíbles. El de chocolate de la foto tenía una masa húmeda también de chocolate adentro que era como estar en el cielo.

3. The Bowl. Warschauer Straße 33.s_4856El local que les contaba antes que sirve todo en bowls. Todo en este restaurante está bastante pensado, desde la estética con frases sobre el amor y la paz hasta su carta con gran variedad. Platos crudos, de cocina mexicana o italiana, por ejemplo. En el mismo edificio hay una cafetería también vegana, un supermercado vegano y una tienda de zapatos veganos. Como para romper la chanchita y pasar ahí un día entero.

4. Alaska. Reuterstrasse 85, 12053. s_4829Alaska es un bar de tapas, y como les comentaba en otro post, España tiene un amorío importante con las tapas. ¿Que son? Básicamente cualquier comida que pueda servirse en una porción chiquita y que quede bien con una cerveza. Generalmente croquetas o panes con cositas arriba. Personalmente no encuentro tan fascinante esta modalidad, prefiero los platos-platos y no tanto el picoteo. De cualquier forma, fue una alegría encontrar una versión vegana del típico bar de tapas (y que fuera todo bastante rico) y un alivio encontrar gente con la cual charlar un ratito en castellano.

5. BONUS: helados veganos.s_4840La heladería donde compramos los helados de la foto no era vegana pero tenía unos cuantos gustos veganos, que por lo que veo es cada vez más común y sirve como ejemplo. Y lo especial era que tenían varios gustos de crema, como chocolate, vainilla, moka. Estos helados eran a base de aceite de oliva. Jamás lo hubiera imaginado si no me lo decían. Yo los encontré riquisimos, pero mis acompañantes que tienen un paladar más refinado para el helado vegano no se quedaron tan impresionados. De cualquier manera, es cuestión de buscar un poquito y las opciones veganas aparecen por ahí.

[Por el mundo] México DF

-texto y fotos: Tanya

Los mexicanos no se caracterizan por su buen comer; imitan mucho el american way of die, consumen muchas golosinas, refrescos, grasas y sobre todo productos animales, pero tienen una cultura y un entorno muy diferentes al uruguayo, por lo que hay opciones varias.

La verdad es que no he comido en restaurantes más que guacamole, ensaladas o chilaquiles (una mezcla de totopos, o sea, tortilla de maíz trozada bañada en salsa verde o roja -según el tomate y los chiles con los que se hagan- con vegetales, frijoles, etcétera). Pero caminé miles de cuadras y miré (y probé, claro está) lo que aparecía delante mío.s_sorpresas mexicoAntes de mi top 6 de recomendaciones hago dos aclaraciones: por una lado, comer en la calle puede ser un poco desagradable y a algunos provocarles malestar y, por otro, a cada instante tienen chances de comer quesadillas y vale saber que esta palabra deriva del nahuatl “quetzatzin”, que es tortilla doblada o chiquita; los aztecas no consumían lácteos, por lo que reducir el concepto al queso es un craso error, más aun conociendo delicias como frijoles refritos, flores de calabaza, hongos o cualquier vegetal que se nos ocurra.

Ahora sí, a lo nuestro:

1- Cócteles y jugos. A cada 20 metros hay puestitos ofreciéndolos. Fruta trozada o licuada. Económicos, deliciosos e hidratantes, cuando uno viaja, camina mucho, y teniendo en cuenta el clima seco, exige sumar agua y frutas todo el tiempo. Hay mezclas armadas, como el antigripal, que no recuerdo bien qué lleva, pero sus protagonistas son mandarina y jengibre, y recomiendo alguno con nopal (es la hoja del cáctus, muy rica pero odio su textura, así que en licuado va impecable).s_mexico jugo2- Los puestitos del metro. No sólo hay opciones de comida al paso (la mayoría no veganas; hay que buscar minuciosamente, como siempre, y en todos lados) sino que hay unos que se llaman soja, soya o productos vegetarianos. Ahí hay mil opciones de frutos secos que son envidiablemente más baratos que en Uruguay y por suerte se usan mucho acá (es inconcebible una ensalada sin nueces o almendras, por más que tenga diez vegetales y una salsa), preparados, soja en todas sus presentaciones, complementos alimenticios, galletas y panes y mis más preferídisimos en el planeta: granos de maíz, arvejas (acá chícharos) y porotos (acá frijoles) horneados. Hay varias opciones: con chile, para quienes gustan de lo picante, o el más tradicional de sal y limón, que es un ÉXITO.s_maizarvejas copy3- Ciudad Universitaria (CU), Facultad de Filosofía. CU puede ser un excelente punto turístico: es grande, tiene líneas de buses internas gratuitas, hay murales, reserva ecológica, un paseo escultórico (que siempre vi cerrado, shit happens) y muchas cantinas. En la mayoría la chance es tomar té o café, cócteles de frutas o quesadillas. Pero en Facultad de Filosofía hay una cantina vegana, donde hay ensaladas, tacos, postres, hamburguesas, plato del día, etcétera.

4- Las paleterías. Comer un palito de agua nunca fue más que tomar jugo tang congelado, al menos para mí: una bomba de químicos. Pero acá los palitos de agua son hechos en base a frutas y uno puede ver los trozos: piña, frutilla, mango, maracuyá, coco o lo que sea, ¡10 puntos!

5- Estoy hablando del país del maíz, del nopal y el agave y los frutos tropicales. El jarabe de agave es graciosamente sencillo de conseguir, el aceite de coco en una playa sale menos que un boleto a Solymar, en las afueras de la ciudad muchas personas tienen árboles frutales. Es decir, goce asegurado.s_mercadooaxaca copy6- Mercados, un arma de doble filo. Sirven para acceder a frutas, verduras y condimentos, que es quizá lo más atractivo: decenas de colores y olores nuevos que te saludan. Pero no siempre son más económicos que un supermercado o almacén (acá: abarrotes) y, por lo general, además de puestitos tipo feria, hay mesitas para sentarse a comer y bichitos muertos. Entonces son lugares folclóricos, coloridos, se ven las típicas piñatas, disfraces y decorados de papel crepé, pero el olor que tienen puede desmayar a Shrek. Los más famosos: el de Jamaica, especialista en yuyos, hierbas, infusiones, preparados religiosos y mágicos (sí, en serio), y el de San Juan, sumamente exótico, ideal para pasear con cámara en mano.

Bonus track 1: ALEGRÍA. Yo entiendo que la felicidad no se compra, pero qué cosa que adoré comprar barritas de alegría; siempre hay lugar para estar alegre, ¿no? Bueno, la barrita de alegría está por todos lados, es una golosina más que común: un apretuje de amaranto inflado, rico, sano, para picotear, baratito, a veces con maní y pasas, a veces de colores.

Bonus track 2: En varios supermercados tienen una góndola exclusiva de productos orgánicos, donde hay comida preparada (obviamente alguna no es vegana), productos de limpieza y algunas marcas identificadas con la flor vegana.

Les recomiendo México. Con curiosidad siempre se encuentra qué comer. El español no es el mismo, así que hay que ser firme y claro; no falta quien no nos comprende. Yo tuve la suerte de conocer a una señora crudívora en el avión y cruzarme a varios veggies. Caminar me parece la mejor forma de viajar y así surgen las cosas: tiendas, marcas, productos. El DF particularmente es demasiado inmenso, ¡llénense de paciencia!

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[Por el mundo] Viaje por Europa 2 – Bruselas, Bélgica

belgicaCumplo años en pleno invierno, y siempre es en un día frío, gris y lluvioso. Esta iba a ser la primera vez en mi vida que iba a pasar un cumpleaños en verano. Pero estaba en Bruselas, la capital de Bélgica, y para mi sorpresa, igual fue un día frío, gris y lluvioso. Creo que todos los días que estuvimos ahí el clima andaba entre los 10 y 20 grados como mucho. Ojo, no me quejo: el universo quiso que la tradición se mantuviera y yo lo acepto con gusto.

Vamos con un poco de contexto al estilo Wikipedia: Bélgica es un país chiquito (del tamaño de una cuarta parte de Uruguay) que queda entre Alemania, Francia, Países Bajos y Luxemburgo. La mitad de Bélgica habla neerlandés, un idioma de origen germánico, que suena un tanto a alemán, y la otra mitad habla francés. Y tienen alrededor de 11 millones de habitantes.monumento belgicaLos platos típicos de Bélgica tienen nombres casi ilegibles como “carbonadeflamandeor stooflees”, que es una especie de guiso con carne. La mayoría tienen carnes en múltiples formatos y de varios tipos (vaca, pescado, frutos de mar, etcétera), y los que no tienen crema, quesos y/o manteca. Ya ahí, para una vegana como yo, empezamos mal.

Más allá de los platos elaborados, los belgas se enorgullecen de (supuestamente) haber inventado las papas fritas. Así que se pueden comer por todos lados. Para mí fue una felicidad tener por lo menos una comida que podía encontrar por ahí y que fuera relativamente barata.papas fritasProbamos unas que tenían un sabor… ermm… curioso. Pero, hey!, son solo papas fritas, ¿que les pueden poner? A los días nos enteramos de que las fríen una vez en grasa de chancho y otra en aceite. En grasa de chancho. ¿Quién en su sano juicio haría eso? ¿Y por qué nadie nos avisó? No sé si lo harán siempre, pero que lo hacen, lo hacen. Así que antes de comprar, hay que preguntar, y preguntar una vez más por las dudas.

Pasamos de estar en España, gran productor de frutas y verduras (lo que significa que son fáciles de encontrar, ricas y baratas), a Bélgica, que importa prácticamente todo, y por lo tanto todo sale mucho más caro (el doble, por lo menos) y ya es más difícil el acceso. ¿150 pesos el kilo de tomates? No, gracias, me llevo el pancito.

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“Muerte a los veganos, liberen a las zanahorias”.

Otras de las cosas por las que Bélgica es famoso son el chocolate, la cerveza y los waffles. Los últimos son imposibles de encontrar en formato vegano. Por suerte, nos queda el chocolate y la cerveza, que, a pesar de que no forman parte de una dieta sana, sirven para ahogar nuestras penas y hacernos olvidar un poco del hecho de no es nada fácil encontrar comida vegana por ahí, y que incluso cocinar sale bastante caro (un kilo de arroz anda en los 180 pesos). La cerveza sale barata, se encuentra por cualquier parte, es legal tomarla por la calle y hay infinitas variedades. Así que ¡salud! Sobre el chocolate, encontramos uno vegano que fue una delicia.

La respuesta a todas nuestras plegarias fue encontrar los distintos barrios de inmigrantes. Ahí el panorama cambia, los precios bajan, aparecen las frutas, las verduras, los mercaditos turcos con mil tipos de aceitunas, los mejores dátiles de tu vida y toda una variedad de té impresionante. El color de la gente cambia, en las pieles y en las ropas. Hay más variedad, hay más vida.
falafel_belgicaDentro de estos barrios (y un poco más alejado también) se encuentra el salvador de todo vegano y democratizador de paladares: los kebabs. Por unos pocos euros se puede comer un falafel al pan, riquísimo, y con las verduras que traen podés pensar que, a pesar de que es comida rápida, no debe ser tan mala.

¿Y qué tal los restaurantes? No hay muchos veganos o vegetarianos, y los que hay, como se imaginarán, son bastante caros, por lo menos para nuestro bolsillo.

Buscando info sobre bélgica me encontré con este artículo http://veganbackpacker.com/blog/ghent-gent-belgium-vegan-vegetarian/ que habla sobre cómo otra ciudad del país es súper “vegetarian friendly”. Así que quizá al final sí hay esperanza en Bélgica.